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La fatiga visual y el precio alto reducen y estancan el libro electrónico

La tierra digital prometida en el negocio del libro no es tanta. Va notando síntomas de sequía. Cae en el mundo anglosajón –un 17% en ficción este año respecto del pasado- y sigue sin prosperar en otros mercados como el editorial en español donde apenas llega al 3%. Los expertos apuntan varias causas: la fatiga visual que producen los dispositivos es una. La otra, el injustificable precio elevado de los productos en venta.
El invento de Gutenberg sigue su curso. Parece que invencible. Más si lo comparamos a otros soportes culturales que no han podido resistir los embates de la nueva lógica implantada por las tecnologías en la música y el cine. Cuanto más tiempo pasa, algunos argumentos refuerzan su peso y su preponderancia. La salud es uno. La impaciencia empresarial puede ser otro.
Los dispositivos electrónicos causan fatiga visual. Ese es uno de los enemigos a batir ahora. Y el que apuntan para el preocupante desplome del sector en el Reino Unido, como publicaba esta semana The Guardian. Según Stephen Lotinga, responsable de la asociación de editores británicos, “los libros en papel ofrecen la oportunidad de salirse de las horas que pasamos a la semana frente a pantallas y dispositivos”, declaraba al diario londinense.
Existe un incremento en publicaciones académicas y técnicas del 7%, pero se hunde la ficción. Javier Celaya, editor de dosdoce.com, gurú digital para varias firmas españolas, cree más importante que esto el precio. “Uno de los factores clave es la intencionada política de subida de precios de los ebooks por parte de las editoriales. Hoy en día, sorprendentemente, es más caro en el Reino Unido comprar la versión digital de varios títulos que su versión en papel. El precio de los libros digitales se ha incrementado en un 7% en 2016, mientras que el de los libros en papel en general –sin especificar el mayor repunte en ficción- tan solo ha subido un 3%”.

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